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02:57h. lunes, 06 de diciembre de 2021

¿Existieron las Brujas en La Laguna Grande?

Sin afirmar o desmentir la existencia de tales seres, cierto es que en la Gomera de la pre-guerra y alguna década después de la misma, la creencia en la existencia de las brujas era muy fuerte en la isla.

Puede que, el creer que tales entes existieran podía obedecer a las experiencias o vivencias personales de cada cual...Yo ni afirmo ni desmiento pero esta historia bien pudo hacerme creer que de verdad estaban ahí. 

Era allá por el año de 1.950 cuando solíamos ir a vendimiar como todos los años lo hacíamos, a los terrenos que mi abuela Julia Bento y Bento, natural de Agulo – Gomera, poseía en Arguayoda, esta gran exrtensión de terreno pertenecía a   mi abuela y lo otra mitad a Don. Luis Mora, un solitario ermitaño.

Después de pasar un par de meses, vendimiando y repisando la uva, trillando en La Era las mieses recogidas en aquellos días con vacas dando vueltas y mas vueltas hasta la anochecer, mis padres decidieron regresar a Agulo como siempre, pero esta vez el Medianero un tal Manuel,q.e.p.d.,  que aun recuerdo tenia el labio superior partido se negó a acompañarnos, desconozco las razones que tendría pero tuvieron una pelotera de mucho cuidado. La madre de Manuel, tenia cara de Bruja, vestía siempre de negro y tenia siempre velas de Cera de Abejas encendidas día y noche., nunca salia de su cuarto y el día que lo hacia mis hermanas y yo huíamos de ella por la forma que nos miraba.

 

Cuando decidimos salir para Agulo eran las 03:00 o 04;00 de la madrugada. Cargaron el Burro y emprendimos el camino, cuando pasamos por la Ermita de San Lorenzo aun era de noche. Amaneció el día llegando a La Laguna Grande y por eso como yo estaba muy cansado mis padres me subieron encima del Burro por ser este camino mas llano. La culpa fue mía al distanciarme de  mis padres atizando al pobre Burro para que corriera un poco mas.

Aun me acuerdo como si fuera hoy, cuando amaneció se podían ver las miles y miles de piedras redondas todas del mismo color y del mismo tamaño dispersas por toda La Laguna Grande. De repente se metió una Bruna Mañanera, no se podía ver mas de 5 metros por lo que aun recuerdo.,  pero yo seguía montado en el Burro, no sabia por donde íbamos ya que yo era muy pequeño entonces y solamente oía los gritos desesperados de mi madre q.e.p.d., :_Sendoooooooo, Sendooooooo.- y por mucho que yo le contestara para nada sirvió.

Mi madre, no me podía oír nunca, porque yo cogi el camino hacia Vallehermoso, gracias a un Leñador que me encontré y gracias a que en aquella época se recogía leña y se hacia carbón dentro del monte, este buen señor me indicó el camino de regreso hacia La Laguna Grande y luego giré a la izquierda como el me dijo y empecé a descender camino abajo hacia el Monte de Meriga.

Juro que no probé nada en todo el día, ni gota de agua, ni me dieron ganas de comer algo, pues no hacia mas que llorar y llorar y aturdido con la Bruma va y Bruma viene,  pero aun siendo niño con la esperanza de dar con la salida hacia  El Monte de Meriga. 

Como así fue, al oscurecer,  aparecí por Meriga, reconocí de inmediato aquellos Arboles altísimos de Eucaliptos gigantes que habían en aquel entonces y me dije para mi Sendo, ya estas en casa y enseguida dejé de llorar.

 Si por casualidad me llega a coger la noche dentro del monte hueco, me muero de miedo, pues en aquella época yo aun creía en Las Brujas. Con tan buena suerte que cuando voy saliendo por el plan del Monte de Meriga del termino municipal de Agulo-Gomera, ya venían mis padres adentrándose en El Monte  con una decena de personas del Barrio de Serpa, con los Faroles ya encendidos para tratar de localizarme pues ignoraban donde podía estar yo perdido.

Una vez que pernoctamos en una Finca de mi abuela en El Roquillo, mi madre que era católica apostólica y romana, sacó la conclusión de que yo, fui embrujado por Una Bruja, que me hizo aquel daño como castigo por la discusión que tuvieron mis padres con el Medianero de Arguayoda por no querer este señor acompañarnos hasta Agulo. Yo lo achaco a La Bruma reinante en aquel bello lugar de La Laguna Grande.

 
Por aquellos días eran las fiestas de La Encarnación en Hermigua y mi madre había hecho una promesa de ir 6 veces caminando desde la Puerta Principal de la Iglesia hasta el Altar de rodillas agarrada de mi mano. Esto no he vuelto yo a verlo jamás en ninguna iglesia de La Gomera.