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17:13h. martes, 11 de agosto de 2020
Ayer, hoy, mañana. Esta última, la cual se pone en duda su existencia continuamente. Dicen que el mañana nunca muere. Será porque se cree que es tan ficticio como fraudulento.

Mañana nos llena de esperanza, de objetivos y de sueños por alcanzar. De un porvenir incierto y dudoso.
A lo largo de los años las diferentes generaciones se han empeñado en afirmar que el mañana no existe. Sólo existe hoy y ayer, pero no el mañana. Y digo yo ¿en realidad lo creemos así o forma parte de una moda más a la que sumarnos?

Hay determinadas afirmaciones que se usan de lema cuando en realidad no se cree en ellas. Pero bueno, suenan bien y generan muchos simpatizantes.

Soy de esas personas que creen que existe un futuro, en el cual está incluido el día que sigue al de hoy. Si no pensase así no tendría metas por cumplir ni ilusión por vivir. 

Que sí, que vivir al día está genial, que yo particularmente intento hacer las cosas hoy porque mañana no se sabe. Considero que hay oportunidades que se nos escapan, que se diluyen y no regresan si no es hoy. Que hay que aprovechar el momento porque es único y circunstancial. Un lugar, una persona, una situación, eso no se repite.

El tiempo no da marcha atrás, le puedes dar a la manecilla del reloj las veces que quieras pero no vuelve. Debo añadir que por suerte.

Es obvio que una mayoría de las personas cree en el mañana y vivimos confiando que las expectativas en cuanto a estudios, trabajos, proyectos, familia, serán efectivas algún día y evidentemente ese día no fue ayer ni está siendo hoy. Así que ¿qué nos queda? Mañana.

Soñamos con esa cita que tenemos mañana, con esa graduación que conseguiremos mañana,
ese trabajo que me ofertarán mañana, esa familia que formaremos mañana, esa alegría que celebraremos mañana.

Y lo podremos hacer porque existe, el mañana es tan certero como que estoy escribiendo en este preciso momento.

Cuando se suman a slogans, háganlo con conocimiento de causa, con una opinión seria y fehaciente. Por algo por lo que luchar. No desvaloren nunca un aliciente en vuestras vidas, lo que nos hace avanzar e ilusionar, aquello que nos motiva.
Ya hemos pasado muchos mañanas, no neguemos su maravillosa existencia. No ocultemos el futuro.