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martes, 23 de abril de 2024 16:49h.

Los vecinos de El Rosario ven reducidas sus posibilidades de movilidad dentro del municipio

Sí se puede denuncia el fracaso del consistorio en su política de movilidad

Este viernes ha dejado de funcionar la línea de guaguas 146 de TITSA, que venía conectando La Esperanza con los núcleos costeros rosarieros. Con este recorte de TITSA, solicitado por el propio Ayuntamiento, termina una nefasta historia que comenzó en 2009.

Ante las necesidades que tiene un municipio con núcleos poblacionales tan disgregados como El Rosario, el Ayuntamiento y el Cabildo firmaron un Convenio en 2009 para cofinanciar la implantación del servicio de guaguas interurbano con dos líneas (146 y 147) que acercaran en lo posible el núcleo urbano de La Esperanza y los núcleos costeros del municipio.

Según el portavoz de la formación ecosocialista en El Rosario, Fidel Vázquez, “las cosas no se hicieron bien, como casi siempre, no se preguntó a quien debía preguntarse, en este caso a los vecinos potenciales usuarios, no se publicitaron las líneas correspondientemente y prácticamente se podría decir que se han mantenido ocultas al vecindario”.

Los más de 80.000€ anuales que estaba pagando el Ayuntamiento por este servicio, que no se veían compensados con la ocupación y uso de las líneas, llevaron al Concejal de Movilidad del consistorio a proponer cancelar el convenio con el Cabildo en sesión plenaria extraordinaria el pasado 30 de noviembre de 2012, propuesta que fue aprobada por la mayoría absoluta del PSOE y a la que Sí se puede se opuso.

En ese pleno, para argumentar su voto en contra, Vázquez recordó una vez más al grupo de gobierno encabezado por Macario Benítez, que “para responder al plan de ajuste obligado por el gobierno del Estado había muchas partidas de donde ahorrar, empezando por los sueldos, complementos y comisiones recibidas por los concejales, como ya ha solicitado Sí se puede repetidamente”. Sin embargo según el edil ecosocialista “el gobierno del señor Benítez se ha encargado de ir estableciendo medidas en detrimento del bienestar social de los rosarieros, olvidando que un ayuntamiento no es una empresa en la que toda inversión debe resultar rentable desde el punto de vista económico”.