La alergia a los alimentos es un grave​ ​problema de salud​ ​pública​ ​en auge

Unas guías europeas basadas en las pruebas científicas para los profesionales sanitarios junto con una mejor formación de los profesionales sanitarios en el diagnóstico de las alergias alimentarias podrían mejorar la situación actual.

La alergia a los alimentos es un problema de salud pública en auge que afecta a más de 17 millones de personas sólo en Europa. Tres millones y medio de los europeos que la padecen son menores de 25 años y el aumento más abrupto de las alergias alimentarias ocurre en los niños y la gente joven. Además, el número de reacciones alérgicas graves y que potencialmente amenazan la vida (anafilaxia) debidas a la alergia a los alimentos y que ocurren en los niños también está aumentando.

A la vista de estos preocupantes datos estadísticos, la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) lanzó la “Campaña Alergia a los Alimentos. ¡Stop a ​ ​la anafilaxia!”. El objetivo de la campaña es llamar la atención sobre
el incremento de la anafilaxia, especialmente en los niños. Se propone educar al público para reconocer los síntomas de la anafilaxia y sus desencadenantes y explicar cómo reaccionar en caso de emergencia.

El Comité de Organizaciones de Pacientes de la EAACI también apoya la Campaña de Alergia a los Alimentos, con más de 25 representantes de países de Europa, Norteamérica, Suramérica, Oriente Medio, Asia y Oceanía. Este documento es un elemento clave de la campaña puesto que contiene una declaración pública de petición a los políticos de la Unión Europea (UE), los profesionales sanitarios y el público de adoptar las acciones concretas que mejoren el manejo y el tratamiento de las alergias alimentarias y la anafilaxia.

Unas guías europeas basadas en las pruebas científicas para los profesionales sanitarios junto con una mejor formación de los profesionales sanitarios en el diagnóstico de las alergias alimentarias podrían mejorar la situación actual. Es notable que, en la actualidad, la mayor parte de las alergias a los alimentos esté sin diagnosticar o quede a la merced de métodos de auto-ayuda, no supervisados por un profesional médico. El establecer una normativa clara de etiquetado de los alérgenos en alimentos procesados disminuiría el riesgo de reacciones alérgicas en aquellas personas que padecen una alergia alimentaria.

Un mejor acceso al tratamiento de emergencia en los espacios públicos​ ​salvaría vidas. Esto es particularmente cierto en los alérgicos a alimentos más jóvenes que experimentan cada vez más reacciones que amenazan sus vidas (anafilaxia). La EAACI pide que los auto-inyectores de adrenalina estén disponibles en los colegios: una solución sencilla que podría salvar vidas. La EAACI publicará los Estándares Mínimos para el tratamiento del niño alérgico en la escuela para guiar a los políticos en la implantación de tal cambio de política.

Se necesita muchas más investigación para ayudar a desarrollar estrategias de prevención y tratamiento y para mejorar la salud y la calidad de vida de los alérgicos a los alimentos. Los programas de investigación financiados por la UE deberían por tanto seguir apoyando el trabajo sobre las alergias alimentarias y aportar al mercado herramientas de diagnóstico y tratamiento más eficaces.

 La EAACI también apoya la inclusión de la anafilaxia como una causa de muerte en la Clasificación internacional de las enfermedades (ICD-11) y la creación de registros nacionales y europeos de alergia y anafilaxia, los cuales permitirían generar unos datos de mejor calidad y ayudar a desarrollar un abordaje escalonado para un mejor tratamiento de estas afecciones.

Los alimentos que con mayor frecuencia producen reacciones alérgicas graves son:​ ​la leche, el huevo, manises, frutos secos, las frutas rosáceas​ ​y algunas verduras.​ ​Los pescados y mariscos son menos frecuentes,​ ​pero habitualmente producen reacciones mas graves.​