El Ejército ruso se estanca en su invasión a Ucrania

La guerra comienza a asentarse en una estrategia de asedios de ciudad, mientras que los ataques a civiles continúan

Las tropas rusas se ralentizan en su objetivo de invadir Ucrania. La resistencia ucraniana, sumada a la ayuda internacional, se mantiene impasible ante el Ejército ruso, objetivamente muy superior al ucraniano.

Según ha definido el Ministerio de Defensa británico, la resistencia ucraniana “firme y bien coordinada” mantiene bajo su control la mayor parte del país. Desde que Rusia inició su invasión, el Ejército ruso ha conseguido tomar importantes enclaves en el Este y en el Sur, pero en los últimos días los avances de los rusos han sido “mínimos”, según los califican.


De acuerdo con el informe emitido por el Servicio de Inteligencia Secreto británico, la invasión “esta estancada” y el Ejército ruso sigue sufriendo numerosas bajas. Sin embargo, la población ucraniana sigue llevándose la peor parte de estas ofensivas. En Mariupol, ciudad que lleva sufriendo un asedio de 13 días, ha vivido uno de los ataques más crueles después de que el Ejército ruso bombardease un teatro donde se encontraban decenas de refugiados, entre ellos niños. Algunos expertos señalan que el objetivo del Kremlin es dividir la ciudad y ocasionar el mayor daño posible, la misma estrategia usada en Alepo, en Siria.

Sin embargo, Moscú niega haber llevado a cabo este ataque contra los civiles y sostienen que es una estrategia librada por Kiev. A pesar de la postura de Rusia, las autoridades locales de Mariupol siguen sacando de los escombros a los supervivientes del bombardeo. Además de este ataque, la ciudad totalmente asediada, sigue contando con miles de ciudadanos atrapados en sótanos, sin comida, agua ni electricidad.


Tras este escaso avance, las tropas rusas han seguido enviando más refuerzos a todos los frentes abiertos, pero las cifras de los soldados rusos que han muerto siguen elevándose. Según ha anunciado Estados Unidos 7.000 soldados han muerto en Ucrania y entre 14.000 y 21.000 podrían estar heridos. Aun así, esto no hace parar a Moscú que ya ha mandado desplegar nuevas tropas por tierra.

El Ministerio de Defensa británico señaló que el Kremlin estaba “recolocando fuerzas de lugares tan lejanos como el Distrito Militar Este, Armenia y la Flota del Pacífico”. Junto a esto, declaran que Moscú “pretende utilizar aún más fuerzas irregulares de compañías militares privadas, de Siria y otros mercenarios”. Además, declaran, que la “pérdida continua de personal dificultará a Rusia asegurar el territorio ocupado”.

 


Asimismo, en las últimas horas, Moscú ha bombardeado las inmediaciones del aeropuerto de Leópolis, situado a tan solo 75 kilómetros de la frontera con Polonia. Según ha confirmado el alcalde de la ciudad, Andriy Sadovyi, al menos tres misiles han golpeado una planta de reparación de aviones. Desde el inicio de la invasión rusa, Leópolis lleva preparándose para servir como refugio para más de 200.000 refugiados que venían de diferentes puntos del país. Asimismo, las autoridades indican que los misiles fueron lanzados desde el Mar Negro, dos de ellos interceptados por el Ejército ucraniano.

Del mismo modo, Putin sigue recrudeciendo sus ataques contra la población civil. Según ha afirmado el asesor de la Presidencia ucraniana, Oleksi Arestovich, a medida que las tropas rusas van ocupando ciudades, estas las saquean con una campaña de violaciones, robos y purgas. “El Ejército ruso está destruyendo deliberadamente a la población ucraniana. Eso es genocidio”, ha denunciado.


En medio de estos ataques, los negociadores rusos y ucranianos entran en su cuarto día de negociaciones. A pesar de que existe cierto acercamiento entre las partes después de que Kiev anunciase de que existe cierto espacio para un compromiso mutuo en el borrador inicial, borrador que incluye la renuncia de la postura de Ucrania por entrar en la OTAN, existen “contradicciones fundamentales”, declaraciones criticadas por Moscú tras señalar que Kiev se muestra “lento” en el diálogo. Cabe resaltar que el proceso de negociación se esta llevando a cabo sin que se haya decretado ningún alto el fuego, por lo que la delegación de Zelensky continúa instando al Kremlin a cesar sus ataques en pro de avanzar en cualquier canal de negociación.

En este contexto, Rusia sigue sufriendo un aislamiento internacional casi total. Abandonada por la mayoría de los países, el presidente ruso, Vladimir Putin, observa cómo además parte de su población huye del país, algo que el mandatario ruso ha calificado como “escoria y traidores”.


En medio de la carrera de negociación, el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, mantuvo un encuentro con su homólogo turco, encuentro en el que Lavrov concluyó que “había esperanzas” de alcanzar un punto en común. Asimismo, un día después Putin se encontró con el líder turco, Recep Tayyip Erdogan, quien le propuso mantener una reunión con Zelensky. A esto se le suma la conversación (telefónica) que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantendrá con su homólogo chino, Xi Jinping. Con esta conversación, Washington tratará de frenar a China para que esta no se decante por un apoyo explícito a Moscú, algo que traería consecuencias muy negativas para Pekín.