El Régimen gomero revienta por dentro

El principio del fin de Casimiro Curbelo llega, la verdad, de una manera poco decorosa, que no es otra que apuñalado por los suyos… Aquellos a los que él engordó, aquellos a los que su dedo tirano señaló para ocupar un sillón, ahora se le rebelan. 

Y digo poco decorosa, porque no es una manera bella de cerrar el telón, aunque si nos fijamos bien, un régimen que se ha urdido a base de presiones, de zancadillas, de codazos y de chantajes… parece que va a terminar de la manera que ha funcionado durante 30 años.

Después de ser durante tres décadas el secretario general del Psoe gomero, Curbelo acaba de darse cuenta de que se apagó la música y se quedó sin silla… los suyos lo acusan ahora, de lo que muchos, llevamos acusándolo durante años: de trabajar para sus propios intereses, de no escuchar a nadie, de falta de diálogo… y lo que es peor, no lo acusan de todo eso en su función de secretario general, sino también en su función de presidente del Cabildo.
 

Pero ¿por qué ahora? ¿los miembros de la ejecutiva se han dado cuenta ahora de que convivían con un tirano? Pues no, ya lo sabían, como lo sabía todo el mundo, pero ahora no les interesa ya reírle las gracias.

Se aventuran tiempos en los que los ayuntamientos dejarán de ser una mina para forrarse y el único sitio donde parece que eso se podrá seguir haciendo es en el Cabildo. Es por tanto ahí donde hay que dirigir las miras y así algunos ya han comunicado que seguir en el ayuntamiento no les interesa o sencillamente, anuncian su intención de marcharse… Pero claro, para poder entrar, otros tienen que salir.
 

Por otra parte, algunos intentando desmarcarse de un régimen que viene en caída, quieren amortiguar el impacto y no ser arrastrados con él. Históricamente siempre pasa y cuando la cosa se pone fea, siempre hay algunos que intentan negociar por su cuenta haciendo ver que él no tuvo culpa o que no sabía nada, aunque para lavarse las manos ya parece que también es tarde.
 

Lo que está claro es que Curbelo ha perdido el control que ejercía en el Psoe gomero durante tres décadas y objetivamente, solo le quedan dos salidas airosas: o bien reactivar el partido político que ya tiene registrado desde que lo empujaron del Senado (y él pensaba que el Psoe nacional le iba a dar la patada) o marcharse… Pero claro, cuando se trata de él, es posible todavía una carta en la manga de última hora… Lo que sí está claro es que el favor del Psoe canario ya lo ha perdido, porque la jugada que le prepararon los disidentes ha debido estar bien medida y calculada ya que gente valiente para arriesgarse, precisamente, no son.
 

Lo gracioso del asunto, va a ser ver actuar ahora a los correveidiles y arrastrados que ha generado este régimen, teniendo que decidirse entre reptar detrás de Curbelo o detrás de los “Protestantes” así que no se sorprendan si su vecino que idolatraba a Curbelo ahora lo pone a caer de un burro o su primo, que antes bebía los vientos por el alcalde de su pueblo, ahora lo difama a la mínima ocasión. En La Gomera pasan cosas así.