Las desgracias de todos solo la pagan algunos

Mucho se va a hablar sobre la reforma de las administraciones locales y temo que muchos, a pesar de que no se han leído el anteproyecto de esta, opinan por lo que les dicen o, mejor, por quien les paga por decirlo.

La reforma es mucho más que cobrar o no por parte de los que ocupan un cargo que, por descontado, deben ser elegidos por los ciudadanos en las urnas y no en los despachos. Claro que es necesario mejorar la administración, pero no vendiendo humo a los vecinos.

Si esto se lleva a cabo, según el espíritu del anteproyecto, volveremos atrás más de 50 años en todos los municipios, principalmente los rurales, pues de entrada dejaremos de tener servicios como centros infantiles, aulas de música, colegios, servicios de recogida de basura o servicio de abastecimiento de agua en condiciones.

No se piensa en la ruralidad española que nos identifica  y nos hace sentir orgullosos de ello, no se respeta la lucha constante por sobrevivir del campo. Oigo muchos discursos… pero parece claro que el modelo que gusta es el que manda la Unión Europea. Da la impresión de que quieren dejar morir el campo español y vivir de las lechugas, tomates o, incluso, plátanos del norte de África, pues les sale más barato.

Si todo se trata de una cuestión económica, ¿por qué no se dan cuenta de que con el coste anual del Senado se mantendría a más de 3.000 personas trabajando un año con los sueldos que le gustan a Rajoy su lacayo ministro Montoro? Evidentemente me dirán que no tengo razón.