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martes, 21 de mayo de 2024 14:57h.
Opiniones

Un Parlamento canario que no podrá investigar

Nicolás Guerra Aguiar.-Todos los medios de comunicación de Canarias dieron la perplejante noticia de que el Gobierno de Canarias (CC - PSC) volvía a imponer su dominio matemático en el Parlamento ante una propuesta del PP: que se creara una comisión para investigar en profundidad causas y motivos por los que el incendio en La Gomera se les había ido de las manos, en apariencia.

Nicolás Guerra Aguiar.-Todos los medios de comunicación de Canarias dieron la perplejante noticia de que el Gobierno de Canarias (CC - PSC) volvía a imponer su dominio matemático en el Parlamento ante una propuesta del PP: que se creara una comisión para investigar en profundidad causas y motivos por los que el incendio en La Gomera se les había ido de las manos, en apariencia. (Sin embargo, el Pleno del Cabildo gomero –gobierna el PSC- decide crear una comisión que estudie <>. Contrastes.)
Y aunque es contradictorio el comportamiento del PP (reclama desde la oposición lo que niega en otros parlamentos), en este caso (aunque es transparente el oportunismo político) no solo tenía derecho sino que, además, era necesario, vital. La Isla quedó anonadada –y siguen sus pálpitos- ya no solo por la destrucción del once por ciento de su masa forestal. Es que, además, el impacto emocional mantiene en estado de pesadumbre a muchísimas familias que perdieron animalillos, cachos de tierra que daban sustentos para los potajes y, sobre todo, sus casas, aquellas en las cuales habían almacenado recuerdos de toda una vida, paredes de muchos años atrás en las que permanecían, aun, voces de sus antepasados, aquellos que vieron crecer los primeros árboles en la huerta, quizás hasta los primeros amaneceres en las laderas montañosas.

Y los noticieros, monótonos, abrían sus palabras de la mañana con las mismas que usaron para cerrar la noche anterior: <>… Sí, una Isla de veintitrés mil habitantes se ve obligada a echar de sus viviendas a casi siete mil personas, a llevarlas de un sitio a otro porque arden Garajonay, Vallehermoso, el fuego se reactiva, no hay medios para controlarlo, Gran Rey arde en siete minutos, <>, afirma el geógrafo y naturalista César Javier Palacios. Zonas anteriormente agrícolas se han llenado de vegetación muy inflamable, los campos de cultivo desaparecen, y estos eran las mejores protecciones, los bancales cortaban el fuego…

Dicen los especialistas que falló la prevención, que hubo mentiras, medias verdades, grandes errores, confusiones… y, por supuesto, mala gestión política, lo cual no quiere decir que exijamos responsabilidades criminales a hipotéticos cargos que no eran especialistas en la materia, que quizás hasta haya alguno, no lo sé, pero me extrañaría que todo, absolutamente todo, estuviera en manos de técnicos especializados, conocedores no solo de las formas y maneras de combatir los incendios sino, también, de prevenirlos, de ir por delante.

Sí, son ciertas las prudentes palabras del señor Rodríguez, don Román, en el Parlamento canario cuando casi a mediados de este mes se discutió sobre la exigencia o solicitud del Partido Popular. Dijo aquel parlamentario que <> connota posibles criminalizaciones en determinados comportamientos o actitudes que se deben investigar. Por eso a veces el terror se impone en concretos cerebros que, como en natural autodefensa, rechazan tales comisiones de investigación cuando, en realidad, se trata de una simple nomenclatura lingüística: ¿por qué no llamarla, entonces, <>?

Así, sus componentes analizarían con rigor y seriedad las razones del incendio (muchas de las cuales, por cierto, ya están apuntadas: se llaman dejadez, incompetencia, abandono de las obligaciones, desconocimiento, indiferencia ante responsabilidades políticas, negligencia).

Y sus señorías –algunas- olvidaron en aquel espacio físico que se llama Parlamento la etimología de la voz: procede de parlamentar, es decir, ‘entablar conversaciones con la parte contraria… para zanjar cualquier diferencia’. Por tanto, no entiendo que la señora Morales, de CC, soltara al señor Antona, del PP, mientras este exponía sus argumentos, aquella palabra (<>) que se reserva para denunciar a quienes cometen delitos en beneficio propio, personas inmorales. Ya por curiosidad, me gustaría saber por qué el señor anterior es así considerado mientras hacía uso de su derecho a la palabra. Aunque la adjetivación de <> tampoco me parece sutil para referirse a la propuesta del PP, toda vez que -si no estoy equivocado- en un sistema de libertades todos tienen derecho a la expresión de sus ideas, más en este caso con el referente del incendio gomero.

Me perpleja, también, la intervención del señor Fajardo, del PSC, que en vez de dar explicaciones a la inteligencia acusa a los acusadores de que ellos no cumplen en el Estado. ¿Y qué, señor Fajardo? Ya eso lo sabemos, pero usted no da ninguna respuesta coherente, la que demandamos.

Lo cierto es que el Gobierno –la parte contraria a la parte reclamante- no se lució en la exposición de razonadas contrarréplicas al PP y a NC. Se le ausentaron argumentadas palabras cargadas de razones, razonamientos, reflexiones, intelectos. Los canarios tenemos derecho -¡lo que nos faltaba!- a saber qué falló, qué significó aquel aparente descontrol, dónde están los motivos para que se produjera tal desnivel de alerta, por qué durante varios días la impotencia se impuso en la Isla. Impedir la investigación fue negarnos un derecho sagrado. ¿Por qué se negaron? Si nada hay que ocultar, ¿por qué?

(Por cierto: ¿de qué hablaron tres miembros de la mesa mientras intervenía el señor Rodríguez, don Román? ¿Eran tan urgentes, también, las conversaciones telefónicas, la levantada de la señora Montelongo, teléfono en mano, para preguntar algo al señor presidente? Pero, ¿no consiste la cosa democrática y parlamentaria en escuchar las palabras del orador de turno para conocer sus ideas y argumentos?)