Pequeños propósitos, grandes resultados

Como primera recomendación, olvídense de plantearse metas utópicas, solo logrará cosechar frustración y deterioro de su autoestima. 

Si en efecto estamos dispuestos a mejorar física y psíquicamente, o sencillamente intentar sentirnos algo más felices, es imprescindible mentalizarse desde la primera línea de este artículo-propuesta con la palabra “cambio” que aparecerá con  frecuencia a lo largo del mismo, e igualmente una recomendación: todos aquellos que no estén dispuestos a dedicarle cierto esfuerzo para lograr el cambio, que no malgaste su tiempo miserablemente leyendo ni pasen del primer párrafo porque aquí no se ofrecen fórmulas mágicas ni extrañas mixturas, sino simplemente un algo de criterio aderezado con sentido común. Y todo ello expuesto con un lenguaje perfectamente comprensible.

 

Como primera recomendación, olvídense de plantearse metas utópicas, solo logrará cosechar frustración y deterioro de su autoestima. Es de vital importancia conocer y definir en que tipo de aspectos pretende mejorar y hasta que punto está dispuesto a implicarse para conseguirlo y asumirlo como costumbre, esencialmente cuando se trate de logros físicos. Es muy normal que al comentar este tipo de propósitos, surjan los amigos agoreros que todos tenemos, manifestando serias dudas en torno a nuestra escasa fuerza de voluntad, esencialmente cuando se trate de logros físicos, y por ende, el consecuente abandono.

 

No sucede nada por cambiar de actitudes, amigos, aficiones, hábitos, gustos, diversiones, lecturas, etc. cuando el momento lo requiere ni tampoco por romper con rutinas, repeticiones, comportamientos sedentarios….A continuación y de forma resumida se apuntan una serie de  recomendaciones, no consejos, cuyo planteamiento y reflexión, sin grandes esfuerzos puedan servir de orientación para optimizar  calidad de vida y felicidad, así como también la de aquellos con los que convivimos o nos relacionamos con mayor frecuencia. Las áreas o conceptos susceptibles de mejora, cuyos títulos pueden rencibir perfectamente otra denominación similar son las siguientes:

FLEXIBILIDAD.-

Posicionarse habitualmente en posesión de la verdad, con independencia de constituir una postura absurda, normalmente genera un rechazo inmediato de los restantes interlocutores. Participar, si. impartir doctrina, no. Nunca enfoques y argumentos personales  autorizan a descalificar a los de los demás. Más escucha activa, algo que muy pocos practican, razonar pero nunca imponer. Las personas tercas y tendentes a forzar el que prevalezca su opinión por encima de la del grupo, normalmente producen rechazo y la tendencia pasa por evitarlas.

 

CAMBIO DE AMISTADES.-

No se trata de romper drásticamente con todos aquellos casos en los cuales la relación no sea lo suficientemente fluida ni deseada; simplemente con espaciar los contactos, en la mayoría de los casos desaparece el problema por si solo. Con el paso del tiempo solemos estar menos predispuestos a “soportar” a terceros incómodos, debiendo tender a rodearnos de seres más comprensivos, positivos e incluso más optimistas. Los que viven permanentemente añorando, protestando o bien limitándose a contar problemas, lo aconsejable es dejar de fomentarlos. La soledad controlada no es nada despreciable sino más bien todo lo contrario. Ayuda a meditar y reflexionar siempre y cuando se haga con objetividad.

ENRIQUECER LA CONVERSACIÓN.-Nada más desagradable que aguantar a los amigos “monotemáticos”, ya sea sobre el partido del domingo, las maldades de los políticos o lo insufrible que resulta convivir con la suegra. Obviamente, con este tipo de personajes alrededor es imposible enriquecerse. Si dispones de escaso tiempo para dedicarlo a la lectura, selecciona los títulos y recorto el culto a "la caja idiota".

 

SITUATE EN CLAVE POSITIVA.-Cuando los propósitos a realizar no sean fáciles, alégrate de los pequeños avances. Cualquier camino comienza con unos pasos y aproximarse a la felicidad nunca fue objetivo fácil. Una actitud de colaboración genera satisfacción. Despreocuparse de lo que posean los demás, el envidioso es un desgraciado permanente. Intenta vivir y alegrarte de tu prosperidad aunque sea limitada.

 

PERDONA Y OLVIDA.-Apartarse de rencorosos y eternos descontentos es elemental; nunca aportan nada y se retroalimentan con sus propias amarguras. Ignoran que en la vida existen muchas cosas agradables. Olvida y disculpa los malos comportamientos de terceros, quizá, para desgracia suya, desconozcan como comportarse de otra forma y con otros modales.

 

VIVIR AL DIA.-Nada más constructivo que centrarse en lo que ocurre a lo largo del día. Proponerse vivir el aquí y el ahora. Instalarse en el pasado permanentemente es convivir con los muertos, como tampoco es positivo el situarse constantemente en el futuro. La fantasía controlada puede tolerarse, el excederse es de ilusos.

RELACIONES INTIMAS.-

Esencial el evitar rutinas. Procurar proporcionar satisfacción e indagar sobre las preferencias de la otra persona es una prueba interés. Centrarse en regalar placer. Si lo logras, a partir de esos momentos comprenderás lo desagradable  que resultan los comportamientos egoístas, que en algunos casos derivan en actuaciones mecánicas más propias de seres irracionales. Y por último.

EJERCICIO FÍSICO.-

No confundir con el excesivo y exhibicionista culto al cuerpo. Nada más perjudicial para la salud del adulto que el sedentarismo cuyos perjuicios se incrementan con la edad. Algo que suele manifestarse en personas con edades superiores a los 50 años. Simplemente observando su torpeza de movimientos y forma de caminar se detecta la total ausencia de ejercicio. En tales casos, de no adoptarse un cambio radical, irremediablemente el estado general empeorará creciendo los consiguientes temores e inseguridades. El cuerpo debe moverse. Tampoco es necesario el acudir a un gimnasio. Existen montones de sencillas tablas de gimnasia para realizar en el hogar que complementadas con ciertos paseos regulares producen efectos inimaginables. Inicialmente supone cierta incomodidad pero con el paso del tiempo acabas necesitándolo y se convierte en algo gratificante.

José-Tomás Cruz Varela, MALAGA