Orgullosos de nuestros senderos

Como si de huellas marcadas por el tiempo se tratara los senderos de La Gomera surcan la Isla de un punto a otro. 

Se puede decir que nuestros caminos reales prácticamente llegan a cada rincón de la geografía insular. Hablamos de antiguos senderos, hoy abandonados a causa del progreso pero que hemos conseguido reconvertir en atractivo turístico. Nada menos que a lo largo de 600 kilómetros se extienden estos caminos para disfrute de propios y extraños. En estos momentos no sería descabellado afirmar que suponen uno de los principales alicientes para los visitantes que acuden a la Isla. En los últimos tiempos se han convertido también en lugar en los que practicar deportes. Ahí tenemos competiciones como el Hiking o el Gomera Paradise Trial cuyo aliciente fundamental es recorrer la naturaleza dejándose llevar por estas rutas.

Porque a la vez que huellas son venas o surcos que marcan la personalidad de la Isla. Si andamos sobre ellos con detenimiento podemos leer e incluso escuchar la historia de La Gomera marcada por el esfuerzo y el trabajo de nuestros antepasados por hacer habitable una naturaleza que muchas veces les resultaba inhóspita. Un espacio que se convertía más en enemigo que en aliado. A lo largo de este inmenso recorrido se pueden encontrar senderos circulares y radiales con diferentes longitudes y belleza. Los primeros cruzan las costas y medianías y los segundos sirven como sistema de conexión entre ambos.

En su día los caminos eran la antiguas autopistas que se extendían sobre el terreno para que los vecinos pudieran cruzar de un lado a otro de la geografía insular cargados con la mercancía que iban a vender o la casi siempre pequeña compra que acababan de hacer. En muchas ocasiones nuestros antepasados recorrían los caminos descalzos. Por ello, resulta un tanto irónico que lo que hoy es un lujo para los extranjeros que quieren andar la Isla de un lado a otro, en su época fuera un vía crucis para nuestros antepasados.

Senderos, miradores y naturaleza desbordante se han convertido en la tarjeta de identidad de La Gomera en el exterior. Ésta es la razón por la que cada año desde el Cabildo emprendemos la ardua tarea de conservarlos en las mejores condiciones posibles con los medios humanos y materiales que están en nuestras manos. 

El objetivo es recuperar caminos, acondicionarlos y completar la red de señalización para garantizar la seguridad de quienes los transitan. Tareas complicadas, que requieren de inversiones millonarias pero en la que nos empleamos ejercicio tras ejercicio. Durante los últimos cinco años hemos destinado muchos recursos a la recuperación y mantenimiento de esta red. Y es que no sólo queremos que estén en las mejores condiciones posibles para nuestros visitantes, sino que sirvan para que los gomeros podamos disfrutar y sentirnos orgullosos de nuestro rico patrimonio.

Hoy disponemos de 600 personas que se encuentran recuperando y acondicionando nuestros caminos, limpiando barrancos, playas y accesos a la vez que también  construyen y reparan infraestructuras públicas. Una tarea con la que también desde el Cabildo conseguimos mitigar el desempleo en medio de un panorama marcado por la crisis, la incertidumbre y el paro como principal preocupación de los ciudadanos.

Los gomeros podemos sentirnos orgullosos de nuestra red de senderos que en muchos aspectos es modélica hasta el punto de estar siendo imitada en otros lugares. En su momento fue el medio para unir pueblos a través de una orografía complicada y ahora sirven también a nuestros vecinos atrayendo turistas y creando puestos de trabajo. Creo humildemente que, pese a la tarea que nos queda por culminar, hemos cumplido con nuestra obligación de conservar los senderos. Responsabilidad que, al igual que otras muchas, gustosamente asumimos como compromiso con nuestros vecinos y visitantes.