La otra Canarias posible

Canarias lleva décadas aguantando una realidad insoportable. Crece la riqueza al mismo tiempo que aumenta la pobreza. 

Es hora de empezar a trabajar. Después del proceso electoral en Canarias y de las negociaciones para formar un equipo de gobierno, ha llegado el momento de poner manos a la obra, sin más dilación. Porque el fin último de gobernar no es que los partidos políticos negocien espacios de poder, sino que asuman las responsabilidades que están dispuestos a desarrollar en las áreas que les hayan correspondido.

Este nuevo Gobierno no solo era el único posible, sino el que había planteado, desde el minuto uno, un discurso que coincide desde el principio hasta el final con los planteamientos que siempre ha realizado Agrupación Socialista Gomera. El nuevo papel protagonista que ASG ha jugado en Canarias nos puso en el centro de todas las especulaciones. Pero dijimos antes, durante y ahora, que nuestro objetivo no era otro que luchar y trabajar por las personas más vulnerables, por los territorios e islas más deprimidos. Y esa es la principal bandera de este nuevo pacto.

Canarias lleva décadas aguantando una realidad insoportable. Crece la riqueza al mismo tiempo que aumenta la pobreza. Sube el PIB regional, pero las rentas familiares se distancias de la media peninsular. Crece la economía en todos sus indicadores, pero el número de parados sigue doblando el porcentaje medio de España y los salarios medios de las islas siguen anclados a la cola de los de todo el Estado. 

Frente a esa realidad no cabe el conformismo. No se puede seguir cerrando los ojos y admitiendo como normal lo que no lo es. Este Gobierno se ha propuesto volcar su esfuerzo en aliviar primero la situación de las personas más vulnerables. Queremos y debemos establecer una renta para aquellos ciudadanos que viven situaciones de pobreza o exclusión social. Para los más de cuarenta mil pensionistas no contributivos que malviven con una asignación que no les permite una vida digna. Y queremos acabar con la indignidad de que miles de personas sigan esperando para que se les reconozca como dependientes o para que se les pague una ayuda de dependencia que no se les abona a pesar de habérseles reconocido el derecho a su percepción.

Declarar los objetivos sociales de un Gobierno, como ha hecho éste, consiste en plantearse que es necesario compensar la precariedad con más y mejores servicios públicos. Porque esa es una manera de igualar a los ciudadanos desiguales y de mejorar sus condiciones de vida. Tenemos que atacar de una manera decidida la reducción de unas impresentables listas de espera sanitarias, para consulta o cirugía. Y mejorar la educación a todos los niveles, especialmente con la implantación de una red de enseñanza de cero a tres años. ¿Son muchos retos? ¿Son difíciles de conseguir? Por supuesto que sí. Pero nadie ha dicho que gestionar los asuntos públicos sea un asunto fácil. Es nuestro deber hacerlo. Y me consuela saber que este Gobierno se lo ha planteado como un objetivo irrenunciable. 

Al mismo tiempo, existe en nuestra región una clara asimetría entre los servicios públicos que reciben unos ciudadanos y otros, en función de la isla en la que vivan. Hay unas desigualdades sociales y otras territoriales. Y las dos clases terminan afectando a la vida de las personas. Esa también será una tarea niveladora que se asumirá en el actual pacto y donde ASG juega un papel determinante porque somos parte la expresión de la sensibilidad, de las necesidades y esperanzas de las tres islas occidentales en donde se padecen sobrecostes y carencias de servicios públicos que no se pueden seguir tolerando.
 
Tengo una gran esperanza en estos próximos cuatro años. Aunque los retos sean enormes, no hay nada que no se pueda conseguir si se tiene la determinación para hacerlo. La izquierda canaria tiene la obligación de ser y hacer cosas distintas. Y de marcar la diferencia. Enseñar, como hemos venido diciendo desde ASG, que otra Canarias es posible. Porque claro que lo es. Y a nosotros nos toca demostrarlo.