La Tv Canaria le mete un gol a los contribuyentes

 Mientras en nuestras queridas islas Canarias tenemos a personas que hacen colas de horas a las puertas de los comedores sociales, que buscan un sitio para poder dormir y que rebuscan lo que sea en los cubos de basura, no estamos para tirar un solo céntimo en el dichoso fútbol.

¿Puede un ente público como la Radio Televisión Canaria pagar 2,6 millones de euros por retransmitir la gran mayoría de los partidos del CD Tenerife y de la UD Las Palmas? Como poder, evidentemente, puede hacerlo, pero otra cosa es que el deber de una televisión pública y que, por tanto, se sufraga con los impuestos de los ciudadanos, sea el de ceñirse a una línea de austeridad que determinados dirigentes parecen desconocer. Pero bueno, ya sabemos que éste es el mal de todas las televisiones autonómicas, el despilfarro por montera porque, obviamente, disparan con pólvora ajena (es decir, la nuestra).

Paulino Rivero, gusta de imitar a cierto dictador español...

Podrán llamarme pesado, cansino, repetitivo y martillo pilón, pero es que vuelvo a lo mismo de siempre, que mientras en nuestras queridas islas Canarias tenemos a personas que hacen colas de horas a las puertas de los comedores sociales, que buscan un sitio para poder dormir y que rebuscan lo que sea en los cubos de basura, no estamos para tirar un solo céntimo en el dichoso fútbol.

Ya sé que al presidente del Gobierno, el señor Paulino Rivero, gusta de imitar a cierto dictador español que nos atontaba a los españoles con ese pan y circo que es el fútbol a todas horas y algunos documentales del NODO. La diferencia es que en la TV Canaria no hay reportajes heroicos del de El Sauzal (eso se guarda siempre para la primera noticia del telediario), pero sí que hay un amplio recorrido por las ferias, charangas, folclores y tenderetes que hay a lo largo de las siete islas. Esto es lo que llamaría un amigo la ‘harta curtura’.

Alguien podría contraponerme como argumento de peso que los partidos tendrán en su previo, intermedio y post-partidos un torrente de publicidad que costea de largo esa inversión de 2,6 millones de euros que ha denunciado el PP. Pero, vamos a ver, ¿cómo se puede defender razonablemente ese gasto en una televisión que es claramente deficitaria y que no hace mucho ha puesto en la calle a varios profesionales para salvar, a la par, los traseros de los directivos que se sientan en los mullidos sillones y que disfrutan de esas mesas de maderas nobles en las que se adoptan las decisiones más kafkianas que ha conocido la historia de la Humanidad? Al final, todo se reduce en meterle un gol a los contribuyentes (y nunca mejor dicho en este caso).