Electrificación y política (Por Adasat Reyes)

A veces, las palabras se las lleva el viento. Otras, el mismo aire que se las llevó las devuelve. Con Tejiade, quizá pase lo mismo.

Promesas de electrificación, proyectos y denuncias ante la opinión pública. Todo lo que sea solucionar un problema, es y debe ser motivo de atención por parte de un cargo público. Ahora bien, manipular o tergiversar forman parte del vocabulario que más de uno debería desterrar de la política.

¿Alguien en su sano juicio podría pensar que una Administración pública como es el Ayuntamiento de San Sebastián no busca una solución a la problemática de la electrificación de Tejiade?

El tiempo de los ciudadanos de primera y de segunda se acabó hace unos meses. Lo prometí en campaña electoral y lo repito ahora: mi deber es escuchar a cada uno de los vecinos y vecinas, sin distinciones y sean de donde sean. Y así estamos trabajando los miembros de este Consistorio de San Sebastián de La Gomera.

Ahora bien, ¿podemos solucionar a corto plazo esta problemática? Lo estamos intentando y hemos avanzado al respecto. Me explico.

Cierto es que los datos de los que disponemos a día de hoy son pocos y, como ya manifesté en pleno, nos hemos encontrado con poca información en la institución municipal. Debemos estudiar y realizar un proyecto actualizado y viable para conseguir de esta manera un coste real.

Por otro lado, debemos trabajar de manera coordinada Cabildo y Ayuntamiento con el objeto de solucionar una situación que jamás debió producirse. Algunos se suman al carro de la denuncia sin conocimiento. Otros reclaman lo que no han sabido gestionar en años. Resumiendo, buscan hacer política con unos vecinos que no tienen la culpa de nada.

A veces, la triste realidad es que se politiza hasta las necesidades más básicas de los ciudadanos. Como si con ellos no fuese nada, como si su desidia se pudiera justificar. Prefiero buscar una solución estable a este problema. Los parches hace tiempo que se terminaron. El vecino y la vecina de San Sebastián no se merece la demagogia de parvulario que algunos siembran.