"Pero si nunca pasa nada..."

Esta es la afirmación más escuchada y manida entre promotores y participantes en espectáculos públicos que no quiere pasar por el control de la administración, aquellos que piensan que la normativa está para perjudicar las tradiciones y no para proteger a las personas.

Saida Prieto con graves quemaduras en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife de 2013; un niño fallecido tras ser atropellado por una carroza en la Noche de Reyes en Málaga en 2014; 5 fallecidas en la fiesta de Halloween en el Madrid Arena en 2012; 2 fallecidas y 31 heridos en la celebración del Perro Maldito en Valsequillo en 2011;… estos son algunos ejemplos de lo que pasó en actos donde nunca había pasado nada.

Hoy en día, tal y como está la normativa de espectáculos, la sensibilización por hacer las cosas bien y la responsabilidad de los implicados (técnicos, agentes y administraciones) resulta inadmisible que desde un medio de comunicación (aunque sea dando voz a vecinos descontentos) se rasguen las vestiduras por exigir el cumplimiento de normas y medidas de seguridad “básicas” y perfectamente asumidas en la vida cotidiana.

No podemos olvidar que hablamos de una romería a la que acudirán miles de personas, que discurre por una vía con rampas de más del 10% de desnivel, muy estrechas y sin vías de escape.

Si todos aceptamos como normal tener seguro, ITV y permiso de circulación, o respetar los niveles de alcohol para el manejo de vehículos en condiciones normales, cuanto más no deberíamos hacerlo en condiciones desfavorables y con mayores riesgos.

¿Qué pasaría si “miráramos para otro lado” y este artículo, se redactara después de un grave accidente en la bajada de la virgen en el que un vehículo se quedara sin frenos arrollando a varios niños?

¿Y si lo que hubiera ocurrido fuera que una mala instalación de gas provoca una explosión y lesiones importantes a varias personas?

¿Qué se escribiría si una persona pide una ambulancia en su domicilio y su estado se agrava por la imposibilidad de subir los servicios de emergencia al encontrarse un camión de grandes dimensiones obstruyendo la vía?

Seguramente el artículo versaría entonces sobre la falta de control en los espectáculos públicos; diría que cómo se permiten bajar camiones tan grandes por una vía tan pequeña; cuando hablaran de la dificultad de acceso de los vehículos de emergencia a la zona del accidente, seguramente acabarían por crucificar a los redactores del Plan y a la dirección de seguridad del mismo; los familiares de la persona que no pudo ser atendida al no poder subir la ambulancia reclamarían al ayuntamiento; y así un largo número de consecuencias que en todos los casos terminarían con nosotros (técnicos redactores y directores) acusados o en la cárcel.

Queremos dejar muy claro que nuestro objetivo no es impedir las tradiciones, sino conseguir que se celebren en las máximas condiciones de seguridad: que el vehículo que lleve gas, lo haga con garantías; que el conductor de la carroza esté en condiciones de conducir y tenga reflejos suficientes para frenar si se le cruza un niño; que los grandes vehículos ubiquen posiciones que permitan en caso de necesidad pasar vehículos de emergencias; que se cumplan las condiciones de seguridad en las carrozas, etc.

Vallehermoso ha sido un municipio puntero en las islas no capitalinas, y en la propia isla de La Gomera, en cuanto a la seguridad ciudadana: fue el primero de la Gomera en tener Plan de Emergencias Municipal; el único con infraestructuras propias para gestionar un albergue de emergencia; que trabaja por ser capaz de dar una respuesta rápida y eficaz a las emergencias. Estas fiestas lustrales están siendo un ejemplo de cuál es el nivel de protección que el ayuntamiento quiere para sus vecinos y visitantes.

Por último, queremos dejar claro que el equipo humano que está realizando los planes y direcciones técnicas de los actos de la bajada está formado por técnicos sobradamente cualificados, con gran experiencia en redacción de planes y gestión de emergencias.

Entre los muchos trabajos que realizamos están los planes municipales de emergencia; planes de autoprotección en conciertos y grandes espectáculos (como los actos de la Bajada de La Virgen de las Nieves en La Palma de este año; el Merengazo del Atlántico;...) además de coordinar y ser profesores en el Curso de Experto en Planes de Emergencia que se da actualmente en la Universidad Europea de Canarias.

En todos los casos aplicamos la normativa existente, intentando ser flexibles cuando se puede, pero rigurosos cuando lo que está en riesgo es la vida de las personas.

Esperamos que esta breve reflexión haga entender a los alcaldes, presidentes, promotores de actos y al público en general, que la seguridad es cosa de todos y que todo es posible con colaboración.

Tenemos que comprender que nuestra misión, aplicando la normativa de seguridad en espectáculos públicos, es proteger lo más preciado que tenemos todos: nuestra propia vida y la de nuestros seres queridos.

DAILOS J. DORTA BARROSO