Cuando "te pongas mis zapatos"

 Cuando veo a personas que se ahogan en un vaso de agua por tonterías y nimiedades. Los quisiera yo ver aunque fuera solo una semana poniéndose en mi piel. 

En mi cita quincenal con los lectores de Gomera Actualidad hoy escribo sobre recuerdos, momentos vividos buenos y no tan buenos, personas que me han aportado mucho y otras que me mostraron su lado menos amable, de todo hay en esta vida y de todo se aprende.

La sociedad no está informada ni formada para convivir con las personas con DC (Distintas Capacidades) y se olvidan que todos formamos parte de este mundo; los negros, los blancos, los altos, los bajos, los diestros, los zurdos, “los normales” los diferentes etc.
Entrecomillo los normales  porque no sé dónde está la normalidad ni quien tiene la potestad para etiquetar a las personas. Tal vez los diferentes somos nosotros y ellos viven en una normalidad que a nosotros se nos escapa. 

Cuando leo a madres jóvenes y veo su desesperación por que el sistema siempre deja a sus hijos fuera, las comprendo perfectamente y lo que más me asombra es que estamos casi igual que hace cuarenta años. 

No solamente es la escuela quien no los quiere porque les rompe todos los esquemas, también la sociedad les niega ese derecho, se sienten superiores y con derecho a agradecimiento si les hacen un hueco; hueco que no es gratuito, los padres con sus luchas y ellos con su esfuerzo se lo han ganado a pulso. Lo que es de juzgado de guardia es que sus derechos tengan que ser peleados y ganados como si de un partido de fútbol se tratara y ya sabemos que en el fútbol hay ganadores y perdedores, pero su perder o ganar no es comparable con el tema del que escribo.

También los familiares más cercanos tienen un déficit de empatía que no se entiende y en vez de intentar, si no ayudar, al menos no poner palos a las ruedas, pues la mayoría de las veces es donde más incomprensión hay.
Hace unos cuantos años escribí al respecto y ahora lo rescato, a ver si sirve para que las cosas vayan cambiando, si  antes de juzgar nos pusiéramos en la piel del prójimo igual cambiaban las cosas. 

Ahora voy a tratar un tema que solamente las madres y padres que tienen hijos/as con Distintas Capacidades me van a entender.

Estas personas como nuestro hijo (al menos en mi caso) tienen una dependencia de la madre bastante grande. Siempre dicen que los niños tienen más afinidad con la madre y las niñas con el padre.

Entonces recurren al que por el motivo que sea tienen más afinidad, Tono para cuestión de ir de Rally y demás eventos de coches, se va con su padre y a tomar algo también, aunque últimamente prefiere ir solo; lógicamente al no tener amigos fuera del entorno del C.A.I o cuando sale con voluntarios de Cruz Roja o con la asociación de A.T.E.A.M, como decía al no tener amigos o sale con nosotros o sale solo.

Pero para las demás cosas recurre siempre a mí para todo, tampoco es nada extraño las madres para los hijos somos como un bálsamo, su refugio más seguro.
Pues bien, muchas veces he tenido que escuchar, "también tiene padre para que lo cuide". "Se tiene que acostumbrar a no estar siempre contigo porque el día que no estés"… Es que tú también necesitas tiempo para ti etc.

Ahora digo yo…Tiempo para mi tengo, porque lo que está  muy claro es que para que Tono este bien yo lo tengo que estar, y eso pasa por tener mi tiempo y mi espacio.
El padre también lo cuida pero de la manera que Tono le deja, según sus intereses y para su beneficio, no sabe nada el pillo. 
El día que yo no esté se tendrá que acostumbrar a lo que le toque…Pero eso solo sucederá el día que yo no este, nunca antes; mientras tanto, mi tiempo, mi prioridad, mis cuidados son solo para él.

No me arrepiento del tiempo que di a otras personas cuando me necesitaron…Hoy no lo daría, al menos con tanta intensidad, ya que ese tiempo que di, se lo quite a Tono y eso no me lo voy a perdonar nunca. Hoy que le dedico todo el tiempo del mundo se nota, porque a él (para quien no lo sepa, lo ignore o le interesa ignorarlo) le gusta que le preste atención cuando me cuenta sus cosas, que hable con él, que le gaste bromas, le de alegría y si tengo que parecer una loca para que él sea feliz…soy la mayor loca del mundo.

Tono si me ve que no estoy como otras veces, le descoloca, no quiere que esté enferma, ni que vaya al médico y mucho menos al hospital. Yo le digo que las personas nos ponemos enfermas a veces y que si no se cuida uno igual hay que ir a un hospital para mejorar. Ayer me dice, mamá yo te ayudo y te hago la comida y la cena. ¡¡Es para comerlo!!

Las madres y padres de estas personas sabéis bien que los cambios les descoloca, ellos lo tienen todo planificado y con sus rutinas marcadas y claro cuando surge algún imprevisto….pasa lo que pasa.

En los últimos años de la vida de mis padres y por circunstancias que no vienen al caso, se pudieron hacer las cosas de muchas maneras (me refiero a sus cuidados) ya se sabe que el orden de los factores no altera el producto, pero me encontré con puro egoísmo y mucha incomprensión.
No se pararon a pensar que yo tengo un hijo mayor, que no me va hacer abuela, pero que siempre tendré la misión de atenderle hasta que las fuerzas me fallen.

A nosotras las madres de estos chic@s, se nos multiplica el trabajo, no somos abuelas para andar malcriando a los nietos pero en mi caso, tengo que seguir al pie del cañón educándolo como si de un niño se tratara con el hándicap de la edad que yo tengo y lo que el paso de los años conlleva. Tono tiene autonomía pero para su aseo personal precisa ayuda y eso es lo que hay. Como dice el refrán no hay mayor ciego que el que no quiere ver.

Pero bueno, no vivo de recuerdos y decepciones ya no llevo de nadie…cuando nada esperas…nada ni nadie te puede decepcionar. 
Esto como todo en la vida hay que vivirlo para saber lo que es. Cálzate mis zapatos, recorre mi camino y después hablamos

Esto hoy me apetecía decirlo porque cuando veo a personas que se ahogan en un vaso de agua por tonterías y nimiedades….los quisiera yo ver aunque fuera solo una semana poniéndose en mi piel y ya no cuento los casos que hay mucho más diferentes al mío, que vaya si los hay, y esas familias tienen que tirar como pueden, muchas veces sin recursos y la mayoría de las veces sufriendo la indiferencia y la marginación de sus semejantes”.

Retomando al día de hoy solo quiero añadir que nadie está libre de estar a este lado, la vida cambia en un segundo pero como todo hasta que no toca…
Es justo reconocer que también me he encontrado con personas que sin tener nada que ver con nuestra realidad nos han demostrado con hechos que todavía hay una pequeña luz al final del túnel.