La edad no define a las personas

Según mi pensamiento, la edad no nos define. Nos define nuestra actitud, nuestra apertura de miras, nuestro modo de afrontar la vida...

En mi cita quincenal con los lectores de Gomera Actualidad hoy escribo sobre El edadismo (una de las tres formas de discriminación de nuestra sociedad)
Se asume que llegados a cierta edad se van perdiendo las capacidades físicas y mentales. La discriminación que sufren las personas de avanzada edad siempre es silenciada y si se le añade la invisibilidad social, el coctel ya está listo para favorecer la vulnerabilidad de las personas mayores.

Los estereotipos son muchos; canas, andador, bastón, arrugas etc. El lenguaje que usamos cargado de connotaciones negativas, como viejo, anciano o “ya no tienes edad para estas cosas” demuestra la necedad e ignorancia de los que se piensan que por ser más jóvenes son los reyes del mambo.
Lo que es de preocupar es estos prejuicios no son exclusivos de la gente joven, los adultos mayores los utilizan para justificar cosas que les ocurre, “Son cosas de la edad” 
Mientras pensemos que enamorarse a los 80 es una pérdida de tiempo, o que no son capaces de aprender a usar la nueva tecnología, que su opinión es menos valida, que tenemos la potestad de tomar decisiones sin haberles consultado, o que tenemos el derecho de hablar de ellos como si no estuvieran presentes, seguiremos teniendo muchas cuentas pendientes.

Esto me recuerda a las personas con DC estas también son invisibles y dependiendo que padres tengan así será también su vida. Hay padres que los pretenden mangonear como si de niños pequeños se trataran, sin tener en cuenta sus gustos, aficiones, poder de decisión y autodeterminación.
Según mi pensamiento, la edad no nos define, nos define nuestra actitud, nuestra apertura de miras, nuestro modo de afrontar la vida...
La edad de nuestros mayores (entre las que me cuento) no es como en los tiempos de nuestras abuelas, ellas siempre vestían de negro, pañuelo en la cabeza y guardando luto permanente.

La obra teatral La casa de Bernarda Alba escrita por el dramaturgo Federico García Lorca, guarda similitud con la vida de nuestras abuelas; todo era oscurantismo, el qué dirán les marcaba el camino y si se salían del sendero se podía liar muy gorda, todo era guardar las apariencias y las buenas costumbres, los trapos sucios se lavaban en casa…A decir verdad esa hipocresía todavía sigue vigente.  

Aunque a día de hoy no se parece en nada, (a pesar que algunos “salvadores” pretendan llevarnos al siglo pasado) 
Nuestras abuelas antes de cumplir 60 años parecían ancianas. Hoy una mujer de esa edad está en la plenitud de la vida, libre de hacer lo que quiera, vestir como quiera, estar con quien quiera, y no necesita estar bajo ninguna tutela paternalista que disfrazada de buena intención solo pretende arrancar las alas para que no pueda volar.     

También me hace mucha gracia cuando escucho comentarios como:
Ah pero ¿sabes utilizar las redes sociales?
¡Madre mía que puesta estas en las nuevas tecnologías!
Mírala ella que coqueta es

O también cuando reivindicas tu derecho a llevar canas y a no seguir modas, la verdad que lo de las modas es lo más estúpido y aborregante que puede haber. ¿No se dan cuenta que es puro control para hacerte consumir? La prueba evidente es que las modas siempre vuelven, esto va por ciclos.
La moda para mi es vestir como a mí me guste, con lo que me siento cómoda, me da igual “que no se lleve” lo llevo yo y punto pelota.
Otro tópico, a cierta edad el cuerpo cambia y se pasa de cuerpo de guitarra a cuerpo de pera. Muy mal, (exceptuando casos por temas de salud) hay chicas jóvenes que nunca han tenido cuerpo de guitarra, siempre lo han tenido tipo pera y personas mayores que siguen con la guitarra al hombro a pesar de los años, de los daños y las luchas, estas muchas veces son devastadoras pero eso no es excusa para no cuidarse. 

Es muy importante arreglarse, ser coqueta, quererse, pero nunca lo hagas por agradar a alguien, hazlo por ti, porque tú lo vales y no olvidar nunca que como tú no que quieras mal vas. Esa personas que se arreglan si tienen una ilusión amorosa y dejan de hacerlo cuando la ilusión se ha volatilizado como el espetec de casa Tarradellas, lo que demuestran es que se arreglan para los demás…craso error…   
 
Lo más gracioso de todo es ver la cara de circunstancias que se les queda a algunas personas cuando ven que por mucha caída de ojos  que luzcan y por muy modernas que se crean…Llega una sesentañera con el disco duro bien formateado, con la sabiduría que nos dan los años, de verbo fluido y rápida respuesta y,  oh sorpresa, se les caen las pistolas.

A ver como lo explico para que se entienda de una buena vez, ser mayor no significa que seas idiota, ni que no sepas lo que es mejor para ti, o que no tengas criterio propio. Me hace mucha gracia los que piensan que por ser mujer y por ser mayor te dejas manejar o te comen la cabeza los demás; a la conclusión que llego con los que piensan así es que tiene o padecen La ley del espejo.

 “Lo que en Psicología llamamos proyección. Este mecanismo psicológico se basa en algo tan simple como atribuir a los otros algo que en realidad es nuestro.  
Madre mía que a gusto me he quedado, con lo arriba expuesto espero que quede claro que ser mayor no es cuestión de los números que añades cada año. 
Hay gente joven con ideas arcaicas y obsoletas y gente mayor con el disco duro muy bien formateado que les dan mil vueltas.