La moda del Negacionismo o el Negacionismo que está de moda

Podría decirse que, la opinión es la valoración subjetiva en relación con un tema determinado. Y la opinión personal es, lógicamente, la valoración de un individuo. Ni verdad, ni mentira, solo un punto de vista. 

Decía  André Paul Guillaume Gide, escritor francés y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1947 que “Cree a aquellos que buscan la verdad; duda de los que la han encontrado”. Cierto es que eran otros tiempos en los que el ser humano, inquieto e inconformista por naturaleza, vanagloriábase éste en la embriaguez que le producía poder poner en “tela de juicio”, toda información, aseveración u opinión que se divulgase por algún Medio.

Como decía, épocas en las que discrepar en cualquier asunto y exponer tu punto de vista, era señal de contar con unas convicciones propias, fortalecidas con el paso del tiempo y fundamentadas durante la construcción de las mismas a base de enriquecerlas con su discernimiento. 

Podría decirse que, la opinión es la valoración subjetiva en relación con un tema determinado. Y la opinión personal es, lógicamente, la valoración de un individuo. Ni verdad, ni mentira, solo un punto de vista. Opinar acerca de si se cree o no lo que otro dice, es tan legítimo como necesario.

O lo era. Eso al menos es lo que creo hacía diferente a las personas, únicas e irrepetibles. Eso, hasta que se ha puesto de moda el “Negacionismo”  y el negacionista, que es como califican a aquellos que se atreven a disentir en cualquier “Tertulia”  o “debate” ya sea en Medios televisivos o inclusive en la intimidad de la cotidianidad.

Cierto es que existen cuestiones que, poner en duda su evidencia o existencia es “negar la mayor” como la existencia del Covid-19 y sus efectos, pero no es menos cierto que, en este caso, los que lo ponen en duda se han ganado a pulso el “apelativo”.  

No es baladí señalar que en este mundo de “conmigo o en mi contra”, no es fácil tener una opinión personal propia dado que, a veces nosotros mismos temamos valorar algo sin imitar o reproducir las ideas de los demás sustentada quizá, por la fobia a  ser excluidos del rebaño. Ya se sabe que, en esto de “las modas”, su éxito radica en la necesidad del ser humano en seguir lo que hacen los demás como forma de asegurar la inclusión y la aceptación social. En esa necesidad de pertenecer, es la que  presiona a que sigamos las normas y las actitudes que otros están tomando. 


Comentaba estos días con un buen amigo y Columnista de este Portal, el crecimiento incipiente de este modismo en la denominación y generalizar con ella. Aglutinar en el mismo lote a los que niegan la realidad y a los que la buscan en asuntos que no están del todo claros, se está convirtiendo en el recurso fácil para los que no aceptan las divergencias.

Su respuesta fue contundente. “Incluso entre la memoria y lo cierto existen las discordancias”.