La gran prueba

“Este parón vital, este segmento de no vida en el que nos sumergiremos durante unas semanas, esta gran prueba va a exigir lo mejor de muchos y vamos a ver que algunos van más allá de su obligación, vistiéndose con capas de héroes desinfectadas con su amor a los demás, firmando con sonrisas miradas de ida y vuelta hacia los temerosos haciéndoles ver que hay esperanza, que no deben preocuparse en exceso y que, después de todo, la mayoría es un “nosotros” y no un “yo”.”

Hay momentos en los que hay que demostrar lo que somos, a dónde queremos ir y ser conscientes de que, básicamente, somos entes sociales. Y ello tiene ventajas pero también responsabilidades que deben ser asumidas con disciplina.

Este puñetero virus nos ha cambiado la vida a todos y, para qué negarlo, la situación es muy preocupante y deja ver los peligros de un mundo quizás excesivamente globalizado y donde las fronteras del sentido común también son muy laxas . Parece que cualquiera pueda pasarlas sin rubor haciendo gala de su egoísmo y su maldad, dejando atrás el compromiso con la especie humana a la cual no parece pertenecer.

Parece evidente que ha habido un exceso de confianza y se ha ido un poco a remolque aunque todo es más fácil a toro pasado si la intención es criticar para hacer daño y no para sumar. Y eso es lo que necesitamos ahora, sumar esfuerzos y ser disciplinados, obedecer y aplicar un mínimo de coherencia. Ya habrá tiempo para ver si ha habido errores y para pedir responsabilidades pero no es el momento de restar y dividirse.

Esto es sólo el principio de una lucha contra algo nuevo, no letal para la mayoría pero sí para los más débiles a los que hay que proteger. Nunca nos hemos visto en una situación parecida y se debe actuar con determinación y coraje, escuchando a los responsables médicos, aunando esfuerzos y teniendo la tranquilidad de que saldremos de todo esto. ¡No les quepa la más mínima duda!

Por eso no entiendo la postura de algunos políticos de la oposición. Arañar votos no puede ser la prioridad ahora mismo dado que hay que demostrar altura de miras y sentido de Estado. Tiene gracia que, aquéllos que recortaron a diestro y siniestro, ahora exijan medios y personal. No estaría mal como chiste si no estuviéramos donde estamos.

También Pablo Iglesias ha actuado con mucha irresponsabilidad al saltarse la cuarentena, no haciendo lo que tiene que hacer, esto es, dar ejemplo y mostrar tranquilidad. Mención aparte merece Aznar y señora, huyendo de Madrid sin saber si son portadores del virus, demostrando así que las ratas siempre son las primeras en abandonar el barco.

Estamos en una cuarentena obligada y creo que es lo mejor. Van a venir semanas muy duras pero nadie debe entrar en pánico al ser un virus muy poco letal pero que se transmite muy rápido. Ése, y no otro, es el auténtico problema. Debemos frenar el avance del virus no por su peligrosidad para la mayoría sino porque se puede colapsar el sistema sanitario si la curva de infectados sigue subiendo en pico y no de forma mucha más plana. Todos los esfuerzos están dirigidos a ese objetivo. Cuando se controle la situación, que se hará, seguirá habiendo infectados pero mucho menos y más espaciados en el tiempo, con lo que el sistema podrá atenderlos sin problemas y con mejores cuidados. ¡Ésa es la idea!

Este parón vital, este segmento de no vida en el que nos sumergiremos durante unas semanas, esta gran prueba va a exigir lo mejor de muchos y vamos a ver que algunos van más allá de su obligación, vistiéndose con capas de héroes desinfectadas con su amor a los demás, firmando con sonrisas miradas de ida y vuelta hacia los temerosos haciéndoles ver que hay esperanza, que no deben preocuparse en exceso y que, después de todo, la mayoría es un “nosotros” y no un “yo”.

También habrá, por desgracia, gente que no obedezca ni aplique el sentido común, que vaya a un supermercado a comprar de forma compulsiva no se sabe muy bien por qué, que se salte las normas y nos ponga en peligro a todos, que se aparte de su lado más humano y se acerque irremediablemente a esa parte de nosotros que es esencialmente animal. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y los militares si hace falta, deben hacer valer, por la fuerza si es preciso, que  los héroes de los que hablaba antes ganen la batalla a los egoístas y desalmados.

Ya se ven algunas capas. Taxistas en Madrid llevando gratis a sanitarios extenuados, aplicaciones  de todo tipo que dejan gratis sus contenidos para hacer más llevadera la cuarentena, camioneros que doblan turnos sin pedir nada para que no falte el abastecimiento, … Ésos que se levantan temprano y luchan, ésos que no llevan pulserita con la bandera de España y que no tienen su dinero en Suiza, ésos que son los que pagan las crisis que crearon especuladores sin escrúpulos que están por encima de la ley. Ésos, en suma, que me hacen sentirme orgulloso de mi país y de sus gentes.

Sé que ahora es difícil ver la luz en estos tiempos tenebrosos. Hay miedo, y es normal, pero debemos controlarlo y obedecer. No es momento de besos, abrazos y caricias, ni de visitas a los amigos, sino de templanza y obediencia. Los esfuerzos darán, sin duda, su fruto y volveremos a ser lo que somos, es más, volveremos siendo mejores y más fuertes. La luz, créanme, vencerá a la oscuridad.