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19:13h. Lunes, 20 de Agosto de 2018

El Calvario de Hermigua

Ubicado en la zona aledaña a la actual Casa de La Cultura, marcaba la “puerta de entrada” al Barrio de Las Nuevitas.

No se sabe muy bien desde que año, “un Calvario” era la puerta de entrada al conocido barrio de Las Nuevitas en Hermigua. Sin fecha que date la colocación de las tres cruces que se hallaban en la zona aledaña a La Casa de La Cultura, lo cierto es que, el profundo sentir religioso de los hermigüenses de la época, podrían haber motivado que en esa zona se colocase un Calvario con el fin, creemos,  de alejar "al maligno" que posiblemente podría morar en la confluencia del angosto camino que discurría desde la Plaza de La Encarnación hasta las oscuras lindes del Barranco que separaba el mencionado barrio del “centro” del municipio.

Atravesar ese oscuro cañaveral vadeando el barranco de piedra en piedra cuando aún no existía puente, era toda una “aventura” para aquellos que querían o debían visitar las Nuevitas. Así, “el Calvario” les servía para santiguarse antes de adentrarse “en lo desconocido”, antes de adentrase en ese oscuro y profundo cañaveral que se asemejaba a la entrada de una profunda caverna. 

“Los miedos” y las supersticiones bien incrustadas en el inconsciente del ser humano por aquel entonces, sumados a la falta de alumbrado público en los caminos y veredas municipales, hacían creer al caminante que detrás de cualquier rincón oscuro podría estar agazapado algún ser de otro mundo con idénticas intenciones.

Pero el avance y el progreso en la localidad se encargaría de acabar con ese mito y con el Calvario que, merced a las obras del comienzo del Edificio cultural allá por la década de los ochenta, desaparecía de idéntica manera con la que fue colocado.

Hemos preguntado por ello a los más ancianos del lugar y, algunos recuerdan que existió tal Calvario tal y como nos menciona Milagros Martín,  pero no aciertan a saber con exactitud cuando  y por quienes fue alzado; aunque, como ha sucedido con otras muchas cosas del pasado en Hermigua, el inexorable paso del tiempo ha ido borrando cualquier vestigio de su existencia.